El Real Madrid se divide entre Xabi y Vinícius mientras la grada y la directiva toman posiciones distintas

El Real Madrid se divide entre Xabi y Vinícius mientras la grada y la directiva toman posiciones distintas

La venganza es un plato que se sirve frío, como dice el dicho. Xabi Alonso lo demostró el pasado sábado en el último encuentro de 2025 en el Santiago Bernabéu. En medio de la turbulencia que rodea al Real Madrid y su futuro, el técnico vasco decidió sustituir a Vinícius, exponiéndolo al escrutinio de una afición que ya le había dedicado pitos durante el partido ante el Sevilla.

El conflicto entre ambos tiene raíces profundas que se remontan al 26 de octubre, fecha que marcó un punto de quiebre. Ese día, cuando el Madrid derrotó al Barcelona tras año y medio, Xabi sustituyó a Vinícius, generando un pulso público que desestabilizó el vestuario. Florentino Pérez respaldó al jugador brasileño en lugar de apoyar al entrenador, legitimando el desplante egoísta. Posteriormente obligó a Vinícius a disculparse mediante un comunicado, oportunidad que el futbolista aprovechó para ignorar al técnico en sus excusas.

Xabi comprendió que su permanencia dependía de mantener los egos de las estrellas bien acariciados. Cedió con Vinícius, quien desde entonces es titular recurrente en la banda izquierda. Lo mismo sucedió con Valverde, que protestaba por jugar de lateral, y Bellingham, molesto por ser señalado como culpable de la goleada en el Metropolitano. El técnico construyó puentes pero perdió su brújula futbolística.

El equipo ha perdido competitividad y vulgaridad táctica. Guardiola le recomendó que «meara con la suya», pero Xabi no lo ha seguido. Las alineaciones responden a criterios políticos para no ofender a sus figuras. Asencio juega de lateral para proteger a Valverde, Bellingham regresa a la mediapunta, Vinícius es indiscutible en la izquierda. El rendimiento ofensivo ha sido mediocre.

El contraste es evidente. Vinícius acumula 17 partidos sin anotar. Mientras Mbappé cerró 2025 con 59 goles, Vinícius suma apenas 13 y Bellingham apenas 12, cifras insuficientes que han llevado a la afición a señalar directamente a los jugadores. El Bernabéu pitó masivamente al palco y al terreno ante un Sevilla que merecía llevarse los puntos.

Por primera vez, la grada se posicionó abiertamente a favor de Xabi. El Bernabéu dedicó la pitada más contundente que Vinícius ha recibido desde que viste de blanco. En rueda de prensa, cuando preguntaron al técnico sobre los pitos, respondió: «El público es soberano«, distanciándose de la protesta contra el brasileño. Xabi ganó este pulso ante la afición, pero no ante Florentino.

El presidente no desea que el madridismo ataque a Vinícius mientras negocia su renovación. Ambos hallan estancados; el Madrid espera al verano mientras el brasileño exige 25 millones netos semanales. Su popularidad se erosiona. Cambios en sus redes sociales, donde alteró su foto de perfil del Madrid por la de Brasil, alimentan la fricción. Xabi sabe que exponerlo ante el público es su mejor arma, ganando credibilidad en la grada pero no con el presidente.

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