El Betis afronta su visita a Murcia sin margen para errores ni distracciones
En medio de una intensa sucesión de encuentros, el Betis mantiene un requisito inquebrantable: la concentración total. Para Manuel Pellegrini, jugar en Vallecas equivale a enfrentar la Copa del Rey, pero con una diferencia crucial. En dieciseisavos, un error significa eliminación inmediata. Por eso el entrenador chileno ha insistido a sus jugadores en la necesidad de salir enfocados desde el primer minuto, sin subestimar al Real Murcia por su categoría inferior.
El estadio Enrique Roca será un factor determinante. Con 31.000 espectadores presentes, el ambiente podría convertirse en un arma de doble filo. Aunque sobre el papel los verdiblancos superan ampliamente la calidad del rival de Primera RFEF, la historia del torneo demuestra que la ilusión local puede equiparar las diferencias técnicas. Las sorpresas son frecuentes cuando confluyen estos elementos.
Las ausencias no pueden ser excusa. Isco y Junior continúan en recuperación, mientras Diego Llorente y Marc Roca padecen molestias físicas que los dejan fuera. Simultáneamente, Abde, Amrabat y Bakambu disputan la Copa de África. A pesar de estas bajas significativas, el Betis sigue siendo favorito ante un Murcia transformado por Adrián Colunga pero que recientemente cayó ante el Sabadell, interrumpiendo una racha de ocho partidos sin derrota que incluía victorias coperas.
Pellegrini enfrenta decisiones tácticas importantes. Pau López compite por la portería con Álvaro Valles, aunque este último ha mantenido la titularidad. En defensa, Ángel Ortiz repetirá en el lateral derecho con Ricardo Rodríguez al otro lado. Valentín Gómez volverá como central junto a Marc Bartra, permitiendo que Natan descanse antes del choque liguero.
El centro del campo contará con Sergi Altimira y Deossa como opciones principales, mientras Lo Celso podría tener oportunidad de redención. Riquelme ocupará la izquierda del ataque ante la ausencia de Abde. Antony jugará por la derecha aportando agresividad, y Chimy Ávila cerrará el ataque antes del mercado invernal, con la característica sobreexcitación que define su juego.





