El Sevilla descubre la fórmula secreta que lo convierte en prácticamente imparable esta temporada
El Sevilla se enfrentó al Oviedo después de veinticinco años de separación, en un encuentro marcado por múltiples ausencias en la plantilla. El equipo hispalense buscaba cerrar el año con victoria en el Ramón Sánchez-Pizjuán, consolidando así la estabilidad que poco a poco va encontrando en lo deportivo. Frente a un rival candidato al descenso, la victoria resultaba casi obligatoria para reforzar la moral del conjunto sevillista.
Almeyda replicó el esquema defensivo utilizado contra el Valencia, empleando cinco defensas y tres centrocampistas. El técnico argentino realizó dos cambios necesarios en su alineación, incorporando a Fábio Cardoso y Alexis en sustitución de ausentes. La confianza depositada en Castrín y Oso volvería a recompensarse, mientras que jugadores como Carmona, Manu Bueno y Miguel Sierra complementaban el esfuerzo de los futbolistas del cantera.
El Sevilla inició el partido replegado, cediendo posesión al Oviedo para contraatacar con pocos toques. Agoumé actuó liberado, proporcionando un pase exquisito a Akor Adams para abrir el marcador en el minuto cuatro. El extremo nigeriano fue determinante, participando en tres de los cuatro goles locales. Su intervención fue decisiva en el segundo tanto, anotado por Sow, demostrando la efectividad del equipo en esta estructura táctica.
La tranquilidad vivida fue inusual para el Sevilla en recientes meses. Este sistema defensivo, combinado con la implicación colectiva, permitió mantener el orden y proyectar superioridad física en el centro. El entrenador explicaría posteriormente que los jugadores interpretan bien las variantes tácticas, adaptándose a lo que el cuerpo técnico considera necesario mejorar según las circunstancias del encuentro.
Los sevillistas realizaron trece disparos, con siete dirigidos a portería y mayor efectividad que en semanas anteriores. No conseguían dos goles antes de la media hora desde marzo de 2024. En la segunda mitad, impusieron dominio total, logrando por primera vez esta temporada una victoria con superioridad en posesión. Mendy y Ejuke completaron la goleada con sendos tantos adicionales.
La victoria representa un impulso emocional significativo para el Sevilla, sumando su sexta victoria de la campaña, tercera en casa y cuarta portería a cero. Más allá de lo anímico, el equipo asimila mejor su realidad competitiva y la refleja en los números. Con veinte puntos en novena posición, concluye el año de forma óptima en Nervión.





